El entorno de Peña Amaya, integrado en el Geoparque Mundial UNESCO Las Loras, es uno de los paisajes más sorprendentes del noroeste de España. Sus colinas calizas, el viento constante y su altitud han modelado un ecosistema resistente y singular.
Entre todas las especies que habitan este territorio, dos destacan por su valor ecológico y belleza: las orquídeas silvestres y las genistas. Juntas explican buena parte del carácter vegetal de Peña Amaya.
Orquídeas silvestres en Peña Amaya
Entre abril y septiembre, los prados y claros calizos del entorno de Peña Amaya se llenan de pequeñas joyas botánicas pertenecientes a la familia Orchidaceae, una de las más antiguas del planeta.
Algunas de las especies más representativas son:
Ophrys apifera (abejera), famosa por su parecido con una abeja.
Ophrys insectifera, estilizada y oscura.
Orchis purpurea, llamativa y elegante.
Anacamptis pyramidalis, de intenso color rosado.
Las orquídeas llevan en la Tierra aproximadamente 90 millones de años, desarrollando complejas estrategias evolutivas para asegurar su polinización y supervivencia.
La orquídea que parece un insecto
Algunas especies del género Ophrys desarrollaron un fenómeno fascinante llamado mimetismo sexual.
Imitan visualmente a la hembra de un insecto y producen compuestos similares a sus feromonas. El macho intenta aparearse con la flor y, en ese proceso, transporta el polen.
Si se observan con lupa o fotografía macro, el parecido es asombroso: textura aterciopelada, forma de abdomen e incluso simulación de alas. Es uno de los ejemplos más sorprendentes de coevolución entre planta e insecto.
Orquídeas silvestres similares a las de Peña Amaya
Si quieres observar de cerca especies como las que pueden encontrarse en el entorno de Peña Amaya, te invitamos a ver el siguiente vídeo. En él se aprecian con detalle sus formas, colores y estrategias de polinización.
La orquídea que florece en otoño
Existe además una especie muy especial: Spiranthes spiralis, conocida como la orquídea de otoño.
Florece entre finales de septiembre y noviembre, cuando la mayoría de las demás orquídeas ya han desaparecido. Sus pequeñas flores blancas crecen en espiral alrededor del tallo, formando una delicada “trenza”.
Es una curiosidad botánica que demuestra hasta qué punto estas plantas han sabido adaptarse a diferentes momentos del año.
Orquídeas y respeto al entorno
Las semillas de las orquídeas son microscópicas y necesitan asociarse a hongos del suelo (micorrizas) para germinar. Sin esa simbiosis no sobreviven.
Por eso:
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No deben arrancarse ni trasladarse.
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Muchas especies están protegidas.
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La observación debe hacerse siempre con respeto.
Disfrutar de la naturaleza también significa conservarla.
La genista: el arbusto que modela el paisaje
Si las orquídeas aportan delicadeza al paisaje, la genista aporta carácter y resistencia.
En el entorno de Peña Amaya predominan principalmente dos especies:
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Genista scorpius
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Genista hispanica
En Amaya, estas plantas reciben tradicionalmente el nombre de ulagas (o aulagas), un término popular muy arraigado en la cultura rural de la zona.
Ambas están perfectamente adaptadas a las condiciones exigentes del Geoparque Mundial UNESCO Las Loras: suelos calizos y pedregosos, sequía estival y fuertes vientos en las parameras.
Pertenecen a la familia de las leguminosas (Fabaceae), lo que les permite establecer una relación simbiótica con bacterias del suelo capaces de fijar nitrógeno atmosférico. Gracias a ello, mejoran la fertilidad del terreno y facilitan que otras especies vegetales puedan desarrollarse. Son auténticas ingenieras del ecosistema.
Usos tradicionales de las ulagas
Durante siglos, las ulagas formaron parte de la vida cotidiana en los pueblos de la zona. Se utilizaban como:
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Combustible para encender hornos y cocinas tradicionales.
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Material para cerramientos y protección de huertos.
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Recurso puntual como leña en zonas con escasez de arbolado.
Su abundancia y resistencia las convertían en un recurso práctico dentro de la economía rural.
En primavera, su floración amarilla intensa transforma las laderas y colinas calizas en un auténtico mosaico dorado. Desde lejos, el paisaje parece encendido por la luz, creando una de las estampas más reconocibles de Peña Amaya.
Y al caminar entre ellas, se entiende que no solo forman parte del paisaje… lo modelan.
Genista scorpius y Genista hispánica : diferencias
Aunque puedan parecer similares, presentan diferencias claras:
Genista scorpius
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Puede alcanzar hasta 2 metros.
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Muy espinosa y densa.
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Floración abundante y llamativa.
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Domina visualmente el paisaje.
Genista hispanica
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Más baja (20–60 cm).
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Forma compacta y almohadillada.
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Adaptada a zonas más expuestas y pedregosas.
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Floración más discreta.
Ambas son esenciales para proteger el suelo, refugiar fauna y mantener el equilibrio ecológico del Geoparque Las Loras.
Naturaleza viva en el entorno de Peña Amaya
Recorrer las colinas calizas de Peña Amaya permite descubrir cómo orquídeas y genistas conviven en equilibrio. Entre claros protegidos por la genista pueden aparecer pequeñas orquídeas primaverales; en otoño, el paisaje guarda sorpresas más discretas.
Cada estación cambia la luz, los colores y las especies protagonistas.
Conservación y turismo responsable
La riqueza vegetal del Geoparque Las Loras es el resultado de millones de años de adaptación.
Si nos visitas:
✔ Camina por senderos señalizados
✔ No recolectes plantas
✔ Respeta la fauna y la flora
✔ Practica turismo sostenible
El paisaje de Peña Amaya no es solo bonito: es un ecosistema vivo.